Nos metemos de todo


Introducción accidental de objetos. La inserción fortuita de elementos extraños en ojos, nariz, oídos, vías respiratorias, ano o vagina es más frecuente de lo que pa

rece. Unas 150 de las 55.000 personas que acudieron al servicio de Urgencias del hospital de la Ribera en el primer semestre del año tenía alojado algún cuerpo extraño desde una botella en el ano, hasta cuchillos, tenedores o pilas.
Carlos Alós alzira
Los médicos del servicio de Urgencias del hospital de la Ribera lo han visto prácticamente todo. Ya nadie se sorprende. Un cuchillo en el esófago, una prótesis dental que llega hasta el intestino, un tenedor, pilas o joyas en el estomago, una botella introducida en el ano o un vibrador que se niega a salir de ese orificio y que, además, no hay forma de apagar. Cualquier abertura vale para la inserción de cuerpos extraños siempre de forma más o menos accidental. En la mayoría de los casos se trata de elementos tragados fortuitamente o de algún juego de carácter sexual que se ha pasado de lo prudente.

Entre las personas atendidas por la introducción de elementos extraños en su cuerpo, lo más habitual es que lleguen al servicio de Urgencias bebés que han ingerido monedas, pero los médicos también han visto a un niño al que no podían extraerle de la nariz un soldadito de plomo, a otro con una tapa de bolígrafo en el oído o a adultos que se han tragado la chapita de apertura del bote de coca-cola o incluso un clip. También han atendido a mujeres a las que una botella les ha hecho el vacío y se ha introducido por vía vaginal o a un anciano de 70 años que llegó con un vibrador en el ano. Tuvieron que intervenirlo y extrajeron el artilugio del intestino grueso cuando aún funcionaba.

De hecho, un centenar y medio de las cerca de 55.000 personas atendidas en el servicio de Urgencias del hospital de la Ribera en los primeros seis meses del año presentaba objetos extraños en alguna parte de su cuerpo.


Plátanos y calabacines

Todas las semanas llega alguna chica a la que se le ha quedado un preservativo dentro, explica a Levante-EMV el jefe de Urgencias del hospital de la Ribera, Pedro García. El asunto de los juegos sexuales y de los aparatos de estimulación vaginal o anal está la orden del día y el “modus operandi” suele variar poco: “Van metiendo, van metiendo y al final ya no tiene vuelta atrás. El esfínter anal es un músculo muy potente y cuando se cierra ya no hay forma de retirarlo, es necesario una intervención médica”, precisa García.

Por vía vaginal, además de los preservativos o los tampones, lo más habitual es la introducción de frutas o verduras. Los calabacines se llevan la palma, asegura el experto,que lleva diez años en las Urgencias del centro hospitalario, aunque los plátanos no se quedan atrás. En muchos casos se llegan a producir lesiones internas por lo que el paciente en cuestión es remitido a un especialista.

En los 10 años que lleva Pedro García en el servicio, sólo un niño de cuatro años ha corrido peligro de muerte tras tragarse una moneda, que le obstruyó la laringe. “Hay que ir con mucho cuidado porque se intenta no hacerle una traqueotomía a un bebé o a un niño. Si no obstruye las vías respiratorias, lo normal es que en unos días lo expulse de forma natural”, dice. Incluso han llegado pacientes que se han tragado un cristal. Si los cuerpos extraños tienen aristas, la posibilidad de lesiones graves es muy elevada.

La escobilla en el ano y el consolador que seguía funcionando

Ocurrió hace año y medio en el hospital de la Ribera. Una mujer entra en el servicio de Urgencias y advierte que su hijo es gay. El médico responde que eso es irrelevante. Entonces, la mujer cuenta que “haciendo cosas” el chico se ha introducido la escobilla del váter por vía anal, que no puede quitársela y que aún la lleva puesta. El médico sale y se encuentra al joven cubierto con un albornoz. Pero la sorpresa aún es mayor porque la parte de la escobilla introducida no es el paloÉ es el cepillo. El jefe del servicio de Urgencias, Pedro García, afirma que ya nada le sorprende, que ya ha visto de todo y más cuando se trata de juegos sexuales.

Introducción accidental de objetos. La inserción fortuita de elementos extraños en ojos, nariz, oídos, vías respiratorias, ano o vagina es más frecuente de lo que parece. Unas 150 de las 55.000 personas que acudieron al servicio de Urgencias del hospital de la Ribera en el primer semestre del año tenía alojado algún cuerpo extraño desde una botella en el ano, hasta cuchillos, tenedores o pilas.


Carlos AlósalziraLos médicos del servicio de Urgencias del hospital de la Ribera lo han visto prácticamente todo. Ya nadie se sorprende. Un cuchillo en el esófago, una prótesis dental que llega hasta el intestino, un tenedor, pilas o joyas en el estomago, una botella introducida en el ano o un vibrador que se niega a salir de ese orificio y que, además, no hay forma de apagar. Cualquier abertura vale para la inserción de cuerpos extraños siempre de forma más o menos accidental. En la mayoría de los casos se trata de elementos tragados fortuitamente o de algún juego de carácter sexual que se ha pasado de lo prudente. Entre las personas atendidas por la introducción de elementos extraños en su cuerpo, lo más habitual es que lleguen al servicio de Urgencias bebés que han ingerido monedas, pero los médicos también han visto a un niño al que no podían extraerle de la nariz un soldadito de plomo, a otro con una tapa de bolígrafo en el oído o a adultos que se han tragado la chapita de apertura del bote de coca-cola o incluso un clip. También han atendido a mujeres a las que una botella les ha hecho el vacío y se ha introducido por vía vaginal o a un anciano de 70 años que llegó con un vibrador en el ano. Tuvieron que intervenirlo y extrajeron el artilugio del intestino grueso cuando aún funcionaba.De hecho, un centenar y medio de las cerca de 55.000 personas atendidas en el servicio de Urgencias del hospital de la Ribera en los primeros seis meses del año presentaba objetos extraños en alguna parte de su cuerpo.


Plátanos y calabacinesTodas las semanas llega alguna chica a la que se le ha quedado un preservativo dentro, explica a Levante-EMV el jefe de Urgencias del hospital de la Ribera, Pedro García. El asunto de los juegos sexuales y de los aparatos de estimulación vaginal o anal está la orden del día y el “modus operandi” suele variar poco: “Van metiendo, van metiendo y al final ya no tiene vuelta atrás. El esfínter anal es un músculo muy potente y cuando se cierra ya no hay forma de retirarlo, es necesario una intervención médica”, precisa García.Por vía vaginal, además de los preservativos o los tampones, lo más habitual es la introducción de frutas o verduras. Los calabacines se llevan la palma, asegura el experto,que lleva diez años en las Urgencias del centro hospitalario, aunque los plátanos no se quedan atrás. En muchos casos se llegan a producir lesiones internas por lo que el paciente en cuestión es remitido a un especialista.En los 10 años que lleva Pedro García en el servicio, sólo un niño de cuatro años ha corrido peligro de muerte tras tragarse una moneda, que le obstruyó la laringe. “Hay que ir con mucho cuidado porque se intenta no hacerle una traqueotomía a un bebé o a un niño. Si no obstruye las vías respiratorias, lo normal es que en unos días lo expulse de forma natural”, dice. Incluso han llegado pacientes que se han tragado un cristal. Si los cuerpos extraños tienen aristas, la posibilidad de lesiones graves es muy elevada.


La escobilla en el ano y el consolador que seguía funcionandoOcurrió hace año y medio en el hospital de la Ribera. Una mujer entra en el servicio de Urgencias y advierte que su hijo es gay. El médico responde que eso es irrelevante. Entonces, la mujer cuenta que “haciendo cosas” el chico se ha introducido la escobilla del váter por vía anal, que no puede quitársela y que aún la lleva puesta. El médico sale y se encuentra al joven cubierto con un albornoz. Pero la sorpresa aún es mayor porque la parte de la escobilla introducida no es el paloÉ es el cepillo. El jefe del servicio de Urgencias, Pedro García, afirma que ya nada le sorprende, que ya ha visto de todo y más cuando se trata de juegos sexuales.